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La última torta de chocolate

  • uribediana70
  • hace 4 horas
  • 2 Min. de lectura

Estaba esperando el tercer hijo. El año anterior, había tenido dos abortos espóntaneos, y   pensaba que ya estaba lista para cerrar la producción de bebés. Había dos pequeños que demandaban toda su atención. Esa noche planchaba la ropa. Con su barriga de siete meses hacía el trabajo poco a poco. Su esposo, estaba recostado en el mueble, y se ponía de vez en cuando de pie, para  llevar la ropa a sus respectivos cajones.


Mientras planchaba, vino el tema de la planificación. Era claro que ya no querían más hijos. Por lo menos él. Ella, más entusiasta; no descartaba la idea de un cuarto bebé. 


Él insinuó que ella se operara después del parto. A lo que ella, plancha en mano, en posición de jarra le respondió: “Ni se te ocurra insinuar que yo sea la de la cirugía. No, no y no. La maternidad atraviesa todo mi cuerpo.Yo llevó al bebé en mi vientre,mi cuerpo sufre cambios grandes a causa de este proceso. Obviamente, he aumentado de peso, tengo todos los malestares propios del juego hormonal. Yo llevo al bebé. Cada chequeo es una invasión a mi pudor. Igual es el parto. Los médicos y los practicantes, midiendo la dilatación de mi vagina,las enfermeras tocando los pezones para ver si están listos para amamantar al bebé. Los procesos de la matriz para retornar a la normalidad, son dolorosos.  Y no te digo el precio de la crianza.

No, no y no. No me opero. Mira a ver cómo resolvemos este asunto". 


Él se levantó, y se fue a dormir. Le molestó la decisión unilateral de la esposa. Su posición radical, y la imposibilidad de resolver las cosas con el diálogo. La relación estuvo tensa por esos días. 


Una noche, trajo para ella un trozo de torta de chocolate: “Entiendo el precio que pagas por ser la mamá de nuestros hijos. Consulté sobre la vasectomía, y me operan una semana después del nacimiento del bebé. No tienes que preocuparte. Lo único, es que seremos dos en recuperación” 


Fue uno de los momentos más especiales que vivieron. Abrazados, se comieron la torta a cucharaditas. 



 
 
 

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