top of page

Te lo llevas, o te lo mando

  • Foto del escritor: Diana María Giraldo
    Diana María Giraldo
  • 16 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Me tocó hacerme cargo del señor López, las cosas que pasan. Ni las hijas, ni su familia ni nadie se quiso hacer cargo de él. Me vieron la cara… que como hablo de perdón, del amor, debo recibir a este carajo viejo que lo único que hizo fue darme mala vida.


Me lo trajeron hace un mes. Que mamá vea que usted tiene espacio le puede ubicar en la habitación del lado, que donde come uno comen dos, que el viejo no tiene en que caerse muerto, que nos necesita, que esa es la vida de familia que honra a Dios.


Y pobre Dios, le he contado en mis oraciones la ira ciega que tengo, la impotencia de aguantarme al señor López, la rabia santa que tengo de tener que compartir con él lo que he conseguido en la vida. Dios te lo llevas o te lo mando. Tú decides. Dios está en aprietos y yo que confío en Él, sé que algo hará.


Le dio al señor por decirme lo que debo o no hacer en mi apartamento, que adquirí con el sudor de mi frente.  Qué pena, pero tuve que aclararle las cosas. ¡Mire bien señor López, en qué lugar está, usted se encuentra en casa ajena! Yo no le he pedido ninguna opinión, yo decido lo que hago en mi casa. No me haga recordarle que por sus sinvergüenzuras casi la perdemos y que fui yo, trabajando duro  que libré el apartamento del embargo en que usted nos metió.  Mejor váyase a dar vuelta por el parque, tómese un café y venga bien tarde que yo no lo quiero ver por aquí.


El domingo se levantó pidiendo que le hiciera un caldo de los que yo preparaba cuando vivíamos juntos antes de separarnos. Ay, pa´que fue eso.  Oiga pues, usted es que piensa dañarme el día desde temprano, por harto le dio. Los sábados y domingos no cocino. Ya voy de salida para la iglesia, tengo planes con mis amigas y regreso hasta tarde.


Salí. Fui a la reunión dominical. Le dije a Dios: Señor tú eres todopoderoso. Ya te dije que te lo llevas o te lo mando. Guárdame de la tentación. Amén.


Fui a almorzar con mis amigas, luego nos fuimos al apartamento de una de ellas para tomar tinto y jugar cartas. Salimos al centro comercial, y antes de entrar a la película, tomamos capuchino con un rollito de canela. Pero a Dios no lo dejé tranquilo en toda la tarde. En mi mente, le repetía una y otra vez mi oración ¡acordate de mi Señor!


Llegué a mi apartamento después de las nueve. El portero me llamó: Doña Marta, el señor López  le dejó por aquí las llaves del apartamento, que, por favor, perdone todo lo malo.


¡Para que marido, si tengo a Dios de mi parte, con Él, lo tengo todo!



 
 
 

Comentarios


Post: Blog2_Post

©2021 by Diana Giraldo. Proudly created with Wix.com

bottom of page