La viuda
- uribediana70
- hace 1 día
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Estaban comprometidos. Se amaron desde que se vieron por primera vez en la biblioteca del pueblo. Sus encuentros fueron inicialmente furtivos; a escondidas se descubrieron, se conocieron el uno al otro. Para los padres de ella, no quedaba más remedio que aceptar esta relación. Les insistieron que se casaran, que tuvieran hijos; pues Dios envía a cada hijo con una hogaza de pan debajo del brazo. Que el joven podría trabajar en la fábrica de muebles de la familia y así tener con qué sostenerse, que podían vivir con ellos mientras construían su capital para independizarse.
Los vientos de guerra llegaron a destruir todo lo que ellos soñaban “Atención.La patria los necesita a todos ustedes jóvenes que son el presente, el futuro, la esperanza de esta tierra. A ustedes que tienen la fuerza, la energía, la determinación, el valor. El enemigo avanza, pero con ustedes en nuestro ejército que huyan esos cobardes, que sepan que la madre patria sí tiene quien la defienda. ¡Arriba mis valientes! Los esperamos en el batallón, enfilense para ir con valor a la guerra por nuestra patria, por nuestras familias”.
Ante aquel discurso, asesino por demás, el joven marchó. Y tan rápido como se fue, así mismo, llegó la carta de su deceso en el frente de batalla.
La madre de ella muy conmovida, le dijo “Resignación, y mucha fortaleza. Solo se ama una vez en la vida. Hija querida, ahora eres una mujer viuda. Y como mujer sola, te queda solo un camino. Ahora te debes a tus padres, ya sabes cuánto nosotros te necesitamos. Lleva tu luto con dignidad, que ya probaste del dolor que causa el amor. Honra a tus padres, sírveles, entrégate a ellos”.
“Llevo diez años de haber perdido al amor de mi vida, todos los días lo recuerdo. Cómo no hacerlo si todo mi guardaropa es negro y gris. Oficio que desempeña señorita: viuda, viuda sin haberme casado, viuda joven, viuda en el monasterio de la casa de mis padres, viuda sin derecho a nada, a nadie. Así no más, viuda”.





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