top of page

El niño vestido de naranja

  • uribediana70
  • hace 4 horas
  • 2 min de lectura

Este pela‘o es un callejero, un indómito. Ya no le voy a pegar más. Quiere vivir rodeado de niñas, pues que se vista como ellas; a ver si de la vergüenza aprende a ser un macho, un macho como yo de verdad. 

Alfredo venga acá. El niño se acerca temeroso, el miedo es la única sensación que tiene frente a su padre.


Quítese la ropa, le voy a quitar de una vez la maricada que tiene. 


Alfredo no quiere, se resiste. La esposa le ruega a su esposo que se detenga, que deje esas locuras, que así no se corrige a los hijos. 


Déjeme yo se muy bien lo que hago. Usted es la culpable de las pendejadas de este pelao.


Que se quite la ropa, le grita.


La mujer llora, ruega, suplica.


Alfredo obedece. Lentamente se quita la camiseta… tiembla, solloza


El padre sostiene con fuerza la correa, los nudillos de los dedos, se ven blancos…Le obliga a ponerse el vestido amarillo de flores naranjas de su hermana. El niño no quiere, pero el hombre le lanza un latigazo, y otro… la espalda le arde.


La señora, le insta… póngaselo mijito para que ya no le peguen más. Como si fueran muchos, solo es él, otro gran varón vestido de ira y maldad, sin amor alguno. 

Alfredo tiene el vestido puesto, piensa que allí termino su castigo por jugar con niñas, por tener modales suaves, por esa sensibilidad que manifiesta. No, no ha terminado. 

Salga al balcón y quédese allí media hora, que todo el que pase vea su maricada, a ver si el bochorno le alcanza, a ver si coje escarmiento. 


No papá, por favor no…


Con trece años, Alfredo huyó de su casa. Hoy vive en la Gran Manzana. Se nacionalizó, tramitó su cambio de nombre, dirige una galería de arte. Le va muy bien, es todo un señor. 





 
 
 

Comentarios


Post: Blog2_Post

©2021 by Diana Giraldo. Proudly created with Wix.com

bottom of page