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Corazón

uribediana70
hace 1 hora
1 min de lectura

Me dijeron: No digas, camina derecho por esta línea. Piensa así, esta es la forma correcta de pensar, de decir. No salgas, no bailes, sé decente, no te pongas esto, ni aquello, ni esto otro. Vístete así. 


Dije: está bien, así lo haré. Pero mi corazón se rebelaba, y yo lo sometía una y otra vez. Era un desertor, un contradictor. Decía “esa, no eres tú” Gritaba desde lo profundo: Por favor, sé honesta, dí la verdad, sé tú misma. Entonces lo amordazaba.  Yo le  gritaba y me decía a mi misma y a otros; argumentos convincentes,  que respaldaran todo lo que debía ser.


Me quebranté. Un día no pude luchar más. El corazón habló, lo escuché. Hoy, ya vieja, muy vieja escucho mi voz interior. Anciana, entrada en años, entendí que me gustaba la música; entonces hice mis listas de reproducción. El corazón cantó de alegría. Mi cuerpo se movió al ritmo de las trompetas y los tambores. Corazón, dijo: déjalo ser ¡vive!. El cabello  quiso otros colores y entrelazados , no se lo impedí. 


Ame los colores, las formas. Dijo, corazón: ¿Qué esperas? Vístete de flores, mariposas, de vida. Así lo hice, ¡qué feliz fui!


Vi mi camino por el retrovisor, era tan torcido que no lo podía creer. Yo, que quise vivir en línea recta, descubrí que no era posible, que ninguno nació  para caminar rectamente, que su corazón igual que el mio, los delataba.


 Sabiduría de vieja, acepta tu camino, abraza el sendero recorrido, agradece al Creador lo vivido y sigue escuchando  a tu corazón en la senda que aun te queda por transitar. 

¡Feliz resto de viaje, viajera!




 
 
 

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