Cosas de niña
- Diana María Giraldo

- 27 ene
- 2 min de lectura
La niñita era hermosa, claro, habla la mamá y no admite ni le interesan otras opiniones. Era tierna, extrovertida, segura de ella. Les contaré dos anécdotas para la posteridad.
Una mañana de vacaciones le pidió a su mami que la pusiera bien linda. Se puso un short y su camiseta de corazones, que tenía un letrero en letras azules, que decía “Si piensas que soy linda, solo espera ver a mi papi”. Con su cepillo de colores su mamá peinó el cabello y lo recogió en dos colitas con moños.
Papá llegó ese día a almorzar, le trajo una chocolatina y la saludó con la dulzura de siempre. Después de compartir con su familia, regresó a su trabajo. Se despidió con todo el cariño, prometiendo contarle un cuento esa noche.
En la tarde, la pequeña se miró al espejo y le dijo a su mamá: “Mi papi ni cuenta se dio de mi peinado de colitas”
En la noche, cuando los papás conversaban, el papá pidió a su esposa que por favor le recordara ser más detallista con su princesita.
Esta misma niña se encargó de hacerle saber a la gente de quién era su papá.
De regreso de unas vacaciones, la familia trajo un encargo para entregar a cierta joven. La chica llegó una noche a recoger lo suyo. Lucía un cabello largo negro brillante, labios pintados de rojo, minifalda y zapato de tacón.
La niña, que aún no tenía tres años, recibió junto con sus papás la visita. Miró a la mujer de arriba abajo, de abajo arriba y, sentándose en las piernas de su papá, le dijo: “Este es mi papi”
Trágame tierra, pensó la mamá. Entendió que todo eran cosas de niñas, de su niña.





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